Infecciones respiratorias en el adulto mayor

Por el Dr. Daniel Cuadra, Instituto Médico Linneo. www.drcuadra.es

En otoño e invierno nos enfrentamos a las temidas infecciones estacionales como son la gripe, catarros comunes y diversas infecciones respiratorias de origen vírico, bacteriano y algunos hongos.

La gripe estacional es una enfermedad muy contagiosa originada por los virus de la gripe. Se presenta en oleadas epidémicas, generalmente coincidiendo con los meses del invierno.

La mayoría de las personas infectadas se curan completamente entre siete a diez días. Las personas de edades avanzadas y niños menores de cinco años y todas aquellas que padecen determinadas enfermedades crónicas son más susceptibles de sufrir complicaciones graves, como neumonía, bronquitis y rinosinusitis.

Los síntomas de la gripe son variables y en ocasiones difícil de diferenciar de otras enfermedades infecciosas de vías respiratorias. El período de incubación es de aproximadamente 1 ó 2 días. Los principales síntomas son malestar general, dolor de cabeza y muscular, fiebre y estornudos acompañados de accesos de tos.

La estrategia más inteligente para evitar esta temida y molesta infección es la inmunoprotección, y la vacunación es el tratamiento estándar en medicina preventiva.

El sistema inmune tiene como funciones principales establecer la defensa contra los microorganismos patógenos y efectuar la inmunovigilancia contra las enfermedades autoinmunes y alérgicas, así como el control de formación de tumores. Se puede diferenciar clasificar en sistema innato o no específico y sistema inmune adquirido o específico.

– La respuesta inmune innata frente a infecciones consta de células y moléculas que defienden el organismo contra la agresión externa en primera instancia. La primera barrera son los epitelios; luego actúa el sistema del complemento, que forma parte de la defensa antibacteriana y da origen a distintos proteínas que favorecen la llegada de más células y realizarán la fagocitosis (los macrófagos) para que sean más efectivas; hay otras células las llamadas natural killer (NK), que son la primera defensa antiviral, junto con los linfocitos B y T, y las citoquinas, que también nos protegerán en primera estancias de las agresiones externas.

El sistema inmune adquirido es específico para cada bacteria, y además posee memoria. Los linfocitos T son muy importantes en la defensa antibacteriana. El macrófago juega un importante rol tanto en la inmunidad innata como en la adquirida, fagocita las bacterias y viajan por la sangre hasta llegar a un ganglio, donde presenta los antígenos a algunos linfocitos para que ejerzan su función de manera específica (memoria).

Las infecciones respiratorias recurrentes en el adulto mayor son muy peligrosas, ya que pueden afectar de manera importante a la salud del individuo y llegar a padecer de manera peligrosa una enfermedad como la neumonía, bronquitis o desajustes de otras enfermedades crónicas (cardiopulmonares, metabólicas e inmunodeprimidos) dando complicaciones muy graves. Por ello la conveniencia de que estas personas refuercen la respuesta inmunoprotectora ante las infecciones invernales.

Qué nos aporta la medicina natural

  • Equinacea: planta muy utilizada en fitoterapia para aumentar la respuesta inmune inespecífica ante las infecciones víricas y bacteriana. Todos los estudios científicos nos aseveran que tiene una acción muy marcada tanto para la prevención como para reducir la intensidad de las infecciones víricas como el catarro común o la gripe. Se utiliza en gotas de extracto seco o en cápsulas liofilizadas, también es muy utilizada en jarabes junto con otras plantas para la tos y la mucosidad como el Llantén, malvavisco, pino marítimo y propoleo.
  • Vitamina C: vitamina hidrosoluble y protectora de nuestro sistema inmune por excelencia. La vitamina C redujo en un estudio científico a la mitad el riesgo de resfriado común y gripes. Su forma liposomada es mucho más efectiva ya que tiene una mayor biodisponibilidad.
  • Vitamina D: vitamina liposoluble que tiene un gran protagonismo en nuestra respuesta del sistema inmune. Es un potente inmunemodulador y mejorar la inmunidad innata. Inversamente, la deficiencia de vitamina D puede comprometer la integridad del sistema inmunológico y conducir a respuestas inmunes inapropiadas.
  • Mineral Zinc: ejerce su acción directa sobre el número y la función de los macrófagos, especialmente en su función fagocítica. La deficiencia de zinc en el ser humano inducida por una dieta deficiente (< 3.5 mg/día en el adulto), provoca actividad reducida de la función de la timulina y de las células NK. Su relación con el sistema inmune ha sido estudiada en los últimos años en multitud de estudios científicos aseverando que un déficit de zinc compromete la función inmune y los mecanismos de defensa del organismo. Suele acompañarse de anemia y de severa inmunodeficiencia.
  • Probióticos: Presenta propiedades inmunomoduladoras, los probióticos tienen un efecto preventivo y terapéutico en enfermedades inflamatorias. El consumo de probióticos tiene un efecto positivo en la salud humana donde se evidencia los principales efectos clínicos atribuidos a los probióticos en enfermedades relacionadas con el sistema digestivo, función inmune y metabolismo lipídico. Ejerce un buen balance de la microbiota intestinal e influye en la respuesta inmune del individuo de manera positiva.

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