Por qué nos gustan tanto los ultraprocesados

Por María Velasco, nutricionista. MásQueBio: 987221919. @mariavelasconutricion

 Estoy segura de que sabéis qué son los ultraporcesados, o al menos habéis oído hablar bastante de ellos de la mano de dietistas-nutricionistas que tratan de ayudarnos a realizar una buena compra enseñándonos a interpretar las etiquetas. Hoy vamos a dar un paso más que nos será de mucha utilidad.

Podemos encontrar muchos conceptos o significados que nos expliquen qué son realmente los ultraprocesados, pero creo que la definición que nos ofrece Carlos Ríos, dietista-nutricionista, es perfecta: Estos productos son preparaciones industriales comestibles elaboradas a partir de sustancias derivadas de otros alimentos. Realmente no tienen ningún alimento completo, sino largas listas de ingredientes. Además, estos ingredientes suelen llevar un procesamiento previo como la hidrogenación o fritura de los aceites, la hidrólisis de las proteínas o la refinación y extrusión de harinas o cereales. En su etiquetado es frecuente leer materias primas refinadas (harina, azúcar, aceites vegetales, sal, proteína, etc) y aditivos (conservantes, colorantes, edulcorantes, potenciadores del sabor, emulsionantes…).

Bajo este concepto podemos encontrar, desgraciadamente, el 80% de los comestibles que venden en los supermercados: las bebidas azucaradas, precocinados, bollería, carnes procesadas, galletas, lácteos azucarados, postres, dulces, cereales refinados, pizzas, nuggets, barritas energéticas, etc.

Pero que no cunda el pánico, porque hay otros productos procesados que sin tener que ponerle delante el “ultra” son saludables al no interferir o, en muchos casos, al mejorar la calidad del alimento, como son los casos de verduras o legumbres, hortalizas, aceite de oliva, conservas de pescado, pescados congelados, quesos artesanos, etc.

¿Por qué son tan ricos, adictivos y nos gustan tanto?

Para crear un alto nivel de consumo en sintonía con una muy buena estrategia de marketing se aplican ciertas sustancias o ingredientes con características organolépticas (color, olor, sabor…) que estimulan el apetito con la pretensión final de hacernos repetir; es decir, de hacernos comprarlo de nuevo.

Además, no solo añaden sustancias o ingredientes que los hacen altamente sabrosos y adictivos, sino que los colocan en todos los lineales de tiendas grandes o pequeñas, y muy cerca de nuestros ojos -o en la misma caja donde pagamos nuestra compra-, para facilitarnos la adquisición toda vez que nos hablan de ellos por medio de agresivas campañas de publicidad que lo hacen aún más irresistibles, campañas que, en su mayor parte, son engañosas.

¿Qué contienen?

Predomina la sal, azúcar, aditivos, conservantes, grasas nada saludables, etc… sustancias que en su mayor parte nos aportan calorías vacías, es decir, sin calidad nutritiva, sin aportar nutrientes saludables y que son perjudiciales para la salud.

Está claro que el comer ultraprocesados de forma puntual no nos va a crear un problema siempre y cuando nuestro estilo de vida sea saludable y practiquemos actividad física y nos alimentemos con frutas, verduras, cereales integrales, grasas saludables y proteínas de calidad. Lo malo es cuando los comemos de forma habitual. Entonces sí tenemos un problema.

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