Una medicina con la que afrontar la contaminación

Por Adrián González, director de comunicación de mundonatural

Lo que hemos sembrado en el medioambiente comienza a sernos devuelto en forma de aire contaminado, vegetales con pesticidas, aguas de consumo contaminadas, plásticos, peces con metales pesados, carne industrializada, cosméticos, productos de limpieza, componentes del hogar, alimentos hiperprocesados, etc. Frente a estas amenazas, de las que por otra parte somos responsables, surge la Medicina Ambiental, de la que se dice va a representar en el siglo XXI lo que la microbiología y la lucha contra las enfermedades infectocontagiosas fueron para el XX.

El papel de lo químico, lo medio-ambiental, comienza a ser considerado como agente etiológico, origen de muchas enfermedades, como causa primordial o como causa asociada o potenciadora de enfermedades crónicas que abarcan desde enfermedades neurodegenerativas (Parkinson, ELA, Alzheimer, Esclerosis Múltiple…), procesos cardiovasculares (papel sobre el impacto de tóxicos medioambientales en el sistema mitocondrial de las células cardiacas, o en el sistema eléctrico cardiaco), hormonales (como disruptores endocrinos, en la génesis de la diabetes mellitus o en el hipotiroidismo no autoinmune, en infertilidad tanto femenina como masculina), en el campo neonatal (embarazo, con placentas con presencia de tóxicos y con recién nacidos que vienen ya con cargas medioambientales) o en campo de la pediatría (problemas en el desarrollo intelectual con incremento de alteraciones en edades tan sensibles como la primera infancia), alergias constantes en forma de crisis asmáticas, bronquitis que han cambiado la estacionalidad para presentarse clínicamente de otras formas, o procesos tumorales.

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